En el BonSol siempre estamos encantados cuando los clientes deciden adquirir la pensión completa; significa que desean vivir la esencia del BonSol en su totalidad, también a nivel culinario. Nos gusta ver a los clientes felices: que al mediodía elijan el restaurante de la playa o quizás un snack en la piscina, y que por la noche se pongan un vestido elegante para disfrutar de un menú más sofisticado en el restaurante Antorchas, siempre acompañados de música en vivo.
Para muchos de nuestros clientes habituales resulta muy cómodo no tener que salir del hotel para disfrutar de buena comida y excelente vino, viviendo una auténtica dining experience, con especial atención a los productos que la isla ofrece: desde las naranjas de Sóller, hasta los vinos DOP de Mallorca y los productos típicos de la gastronomía balear.
A veces, algunos huéspedes tienen ganas de dar un paseo, evitando quizás el bullicio de Palma, y prefieren llegar caminando hasta un buen restaurante cercano.
Nuestra recomendación varía según el paseo que el cliente desee hacer: Portals Nous es un poco más exigente, ya que se encuentra a un par de kilómetros y requiere una caminata de más de 20 minutos. En cambio, Calanova está a menos de 1 km del hotel, a tan solo un paseo de poco más de 10 minutos.
El Puerto de Calanova, situado en la bahía de Palma de Mallorca, fue inaugurado en agosto de 1976 en presencia de los Reyes de España. Don Juan Carlos y Doña Sofía inauguraron oficialmente tanto el puerto como la escuela de vela. La Infanta Elena, la Infanta Cristina y el entonces Príncipe (hoy Rey) Felipe aprendieron a navegar precisamente en este pequeño puerto, compartiendo clase con otros niños de la isla para iniciarse en las primeras técnicas de regata.
Calanova nació con vocación de puerto, aunque la historia de esta pequeña cala empezó con la escuela de vela. En 1974 comenzaron las obras bajo la dirección de los ingenieros Juan Cerdo y Jerónimo Sainz, mientras que el edificio de la escuela fue diseñado por el arquitecto Felipe Sánchez Cuenca. El primer director del puerto fue Manuel Nadal de Uhlar.
El puerto ha mantenido su función original como refugio de embarcaciones y escuela de vela, pero con los años ha ampliado y embellecido sus instalaciones. En los últimos años ha sido objeto de una gran reforma que modernizó sus estructuras, reorganizó el espacio portuario y sumó nuevas actividades comerciales: un bar, un restaurante, un gimnasio, un servicio de alquiler de embarcaciones y la ampliación de la propia escuela de vela.
Nuestro consejo es dar un bonito paseo por Illetas, llegar al puerto al atardecer y esperar la puesta de sol, quizás contemplándola desde sus muelles elevados, que ofrecen una extraordinaria vista al mar y a la bahía de Palma. Después, sentarse en el restaurante Bruno (histórico maître del Flanigan) y dejar que el xaloc, el viento que sopla en verano, haga aún más agradable la cena.