El hinojo marino (Crithmum maritimum), en mallorquín fonoll marí (también conocido como perejil de mar), es una planta comestible presente en Mallorca y en muchas áreas del Mediterráneo. Se utiliza tanto en cocina, por su sabor salino y anisado, como en medicina tradicional por sus numerosas propiedades beneficiosas. Crece en las costas rocosas junto al mar y florece en verano. Se parece al hinojo silvestre, de ahí su nombre.
Los griegos y romanos ya lo recolectaban por sus propiedades digestivas y antioxidantes. En la Edad Media, era comúnmente empleado por los monjes en los huertos medicinales de los monasterios, quienes lo utilizaban como remedio para trastornos estomacales y como estimulante del apetito.
Durante los viajes marítimos de los siglos XV y XVI, los navegantes lo llevaban encurtido para combatir el escorbuto, gracias a su alto contenido en vitamina C. En las Islas Baleares, su consumo ha estado muy ligado a la tradición local, siendo un ingrediente habitual en ensaladas, encurtidos y platos de pescado.
Si por casualidad estás en la cala BonSol, será prácticamente imposible no fijarte en el fonoll marí. Crece en lugares impensables: en pequeños barrancos, suelos arenosos o entre las rocas. De hecho, uno de sus apodos en italiano es spaccasassi («rompe piedras»). Al igual que el limonastrum y otras plantas de la macchia mediterránea, es una especie protegida. Entonces, ¿por qué se puede comer?
El fonoll marí está protegido en Baleares desde 2005 y necesita una autorización del Govern para su recolección con fines comerciales. Sin embargo, si se recoge menos de un kilo para uso personal, no hace falta permiso. Así que, si te apetece “degustar” esta delicatessen (busca en internet cómo cortar las puntas sin arrancar la raíz), ya sea para hacer una infusión o guardarlo en un tarrito con un poco de agua salada, te dejamos un recordatorio de sus propiedades y algunas recetas. ¡Que lo disfrutéis!
El fonoll marí forma parte de la cocina mallorquina, ya sea como guarnición del popular pa amb oli, del trampó o de las sopas mallorquinas, entre otros. Las hojas carnosas —las más sabrosas, por su mayor contenido de pulpa— se recogen cuidadosamente, se lavan y se encurten en vinagre suave con agua y un poco de sal para conservarlas durante mucho tiempo.
Ingredientes:
Encurtir en una tarrina con vinagre, sal y agua. Puede conservarse hasta 6 meses.
Ingredientes:
Infusiones:
Se puede preparar fresco en infusión para aliviar problemas digestivos o como diurético.