Hace unos días conducía mi coche por la autopista en dirección a Antratx, en la salida de Palmanova observé que algunos coches aminoraban la marcha, como hombre urbano, acostumbrado al tráfico de las ciudades, pensé en un accidente, en cambio la causa de esta momentánea cola de coches era el cruce de un peatón o mejor dicho de un animal. Un grupo de cinco cabritas cruzaban la carretera para regresar a su hábitat natural tras una pequeña visita a la «ciudad». Lo que me llamó la atención es que parecía que no estaban ni asustadas ni agitadas, aunque algunos conductores impacientes habían empezado a tocar el claxon, no tenían miedo porque la isla, ha sido su hogar durante miles de años y se ve que estas audaces criaturas también se han ido adaptando a las cambiantes circunstancias.
La cabra mallorquina (Capra aeagrus hircus) es originaria del este de Asia y fue introducida en Mallorca entre los años 2500 y 1400 a.C. Se ha adaptado perfectamente al ecosistema y a las condiciones climáticas de la isla, donde vive libre y feliz entre la Sierra de Tramuntana y la Sierra de Llevant. Su presencia en estas zonas ayuda incluso al hombre a controlar la propagación de los incendios, comiendo la maleza y lo que la naturaleza ofrece en los bordes de las carreteras.
Un divertido «juego», mientras se está en coche (conductor excluido), es mirar el paisaje circundante desde las ventanillas del coche en busca de las cabras mallorquinas. Mi consejo durante su visita a las islas, ya sea en familia o no, es que haga una excursión en coche por las maravillosas rutas de la Sierra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad, 63.000 hectáreas de auténtico paraíso natural entre Calvià y Pollença, un lugar de maravillosos itinerarios por bosques, escarpadas costas rocosas y calas escondidas a las que a veces es difícil acceder. Entre los muchos y populares pueblos conocidos (desde Valldemosa a Deia), le sugiero que visite uno que se sale un poco de los caminos trillados: FORNALUTX. Algunas revistas lo han apodado «el pueblo más bonito de España». El pueblo fue construido hace más de mil años a la sombra del Puig Major, la montaña más alta de la isla. Fornalutx es también el punto de partida de algunos de los paseos más evocadores de la isla, siendo el ‘cami de Binibassi’, uno de ellos, un sendero ideal para una hermosa caminata que combina vistas, senderos, historia, fauna y flora… y quizás mientras camina o conduce tenga la suerte de cruzarse con alguna de estas cabritas mallorquinas, símbolo de esa naturaleza que se adapta y, a que pesar de todo lo que la descuidamos, resiste.